Ilustración fábula del roble y el junco

¿EXIGES O PREFIERES?, ¿TE IMPONES O TE ADAPTAS?

Las creencias son convicciones profundas que damos por ciertas en las que nos apoyamos cuando elaboramos un pensamiento. Su importancia radica en que son la lente a través de la cual interpretamos la realidad. Las creencias las tenemos tan interiorizadas que es muy difícil cuestionarlas e influyen en nuestra vida casi sin darnos cuenta.
Existen dos tipos de creencias, las creencias racionales que están sustentadas sobre pensamientos razonables, flexibles y objetivos y las creencias irracionales que se apoyan en pensamientos e interpretaciones rígidas y absolutistas de la realidad, ocasionando un sufrimiento importante y la vez innecesario.
Por ejemplo, si mantengo la creencia de que todas las personas deben de actuar como yo deseo, o creo que las situaciones deben de suceder de una manera determinada, es probable que mis expectativas sean demasiado altas esperando unos resultados que difícilmente vayan a cumplirse, sintiéndome así frustrado, rabioso, triste o decepcionado. Al igual que si pienso que debo ser siempre amable y condescendiente con todas las personas independientemente de cómo actúen conmigo. Esta forma de pensar nos puede llevar a hacer las cosas simplemente porque pienso que debo de hacerlas sin cuestionarme si realmente deseo hacerlas.

Tres son las creencias irracionales básicas sobre las que solemos hacer interpretaciones erróneas. Estas tienen que ver con uno mismo, los demás y el mundo.

  1. “Debo hacer las cosas bien y merecer la aprobación de los demás”.
  2. “Los demás deben actuar de forma agradable, considerada y justa”.
  3. “La vida debe ofrecerme unas condiciones buenas y fáciles para que pueda conseguir lo que quiero sin mucho esfuerzo”.

Si deseamos combatir estas creencias irracionales y absolutistas por otras más racionales, es preciso cambiar nuestro diálogo interno y hablarnos en términos de preferencia. Por ejemplo, si en lugar de defender la primera creencia de: “Debo hacer las cosas bien y merecer la aprobación de los demás” me apoyo en esta otra: “me gusta hacer bien las cosas, sin pretender que los demás aprueben lo que hago, pues cada quien aprueba de forma diferente” actúo con una motivación mayor ya que no me baso en la exigencia del “debo” sino en la preferencia de lo que a mí me gusta, independientemente de la opinión de los demás.

Desafiar estas creencias irracionales es ganar en inteligencia emocional porque no son los más fuertes los que se adaptan positivamente a las circunstancias, sino los que piensan de manera más abierta y flexible.

Fábula del Roble y el Junco

Ilustración fábula del roble y el junco
Dibujo realizado por Elena Díaz Vidal

Todo sucede a la orilla de un río, donde había un junco y un roble. El roble siempre se vanagloriaba de su fortaleza, de que nada podía moverlo, de que era cuasi invencible. El junco era más humilde y no decía nada. Sólo asistía como espectador a las autoalabanzas del roble. Un día llegó una tormenta muy, muy fuerte. El roble, confiando en lo imbatible que era y en que no podía ser movido ni penetrado de ninguna forma, se quedó bien agarrado a sus raíces y no se movió. El junco, en cambio, al ser más delgado, se torcía a placer del viento. Cuando el viento y la tormenta arreciaron el roble se partió y el junco resistió los envites de la tormenta hasta amainar.

Fábulas de Esopo.
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Eugenia Vicente Fernandez ()

Website: https://proactivapsicologos.com

20 Replies to “CREENCIAS IRRACIONALES”

  1. Muy afortunadas esas declaraciones. Ante una sociedad que valora la estética, el exterior, el deber ser. Una reflexión muy positiva que ayuda a comprender mejor al ser humano. Un abrazo Eugenia.

  2. Me ha gustado mucho tu artículo Eugenia. La teoría la sabemos, a ver si empezamos a ponerla en práctica y “somos más junco y menos roble”.

  3. Un artículo que nos ayuda a afrontar la vida mejor y a enseñarnos la realidad del dia día. Fábula inmejorable de explicar.
    Gracias un abrazo.

  4. Ganar en inteligencia emocional , que buenas palabras y qué profundidad tienen. Expresar y ser entendido hay veces que cuesta ya que necesitaríamos de un “emocionario” para ganar en ese lenguaje.
    Las exigencias de cada persona también nos hacer ser “robles o juncos”, que bonita fábula !! Gracias por este artículo Eugenia.

    1. Ideal como siempre la explicación y la fábula oportunas y geniales. Particularmente en mi vida según las circunstancias, algunas veces aguanto como roble y otras contemplo como junco…..pero me quedo con el junco para ser feliz.
      Mil gracias una vez más Eugenia .

  5. Cuando tienes una cierta edad te das cuenta de lo mucho que han influido en tu vida las “creencias irracionales” y el daño que han hecho en la consecución de tus objetivos vitales. Como no sabias que estaban ahí no podías luchar contra ellas. Eugenia nos explica con claridad y sencillez qué son y como actuar. En definitiva, nos invita a “darnos cuenta” como primer paso para enfrentarnos a ellas. Gracias.

  6. Gracias a todos por vuestros comentarios, afecto y tiempo. Me animáis a seguir con más ilusión aún. Un abrazo fuerte a todos!!

  7. Realmente para reflexionar… no nos damos cuenta en nuestro cotidiano vivir cuanto nos dejamos guiar por estas creencias irracionales cometiendo así muchos errores. Excelente artículo!!

  8. Muy interesante lo que nos enseña el artículo. Es cierto que cuesta no seguir nuestras creencias irracionales cómo si fueran verdades, pero como todo en la vida, se puede practicar, y cuando se consigue, las ventajas son insuperables. Gracias por ayudarnos, Eugenia.

  9. Tus artículos son una gota de serenidad y en un río tan revuelto como es la realidad. Leerlos los domingos y meditar sobre ellos forma parte de mi rutina semanal.

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